Padre Nuestro

¿Es verdad que la palabra abba en el Nuevo Testamento significa «Papito»?

 

El término abba, usado tres veces en el Nuevo Testamento (Mar. 14:36; Rom. 8:15; Gál. 4:6), no significa Papito. Abba es una transliteración del término arameo abba, que significa «el padre». Era usado por los niñitos y los adultos para designar al padre de la familia, y su connotación era un apego profundo y filial. El término arameo es considerado por lo general como vocativo («Oh Padre»), pero también podría ser enfático («¡Padre!»). En el Evangelio de Marcos, se da la traducción al griego –ho pater, «el Padre»– lo que sugiere que la expresión aramea, aun donde se hablaba griego, era considerada importante y se usaba en las oraciones. Analizaremos los tres pasajes y el valor teológico del término.

1. En Marcos 14:36. En el Antiguo Testamento, «Padre» era usado para referirse a Dios, e Israel es identificado como el hijo de Dios. Pero el término mismo no se solía aplicar a Dios. Aparentemente, el término arameo abba no era una designación común para Dios entre los judíos.

En el caso de Jesús, hallamos a un ser humano que se adjudica el título de «Hijo» a sí mismo, llamando a Dios «Abba, Padre», y enseñando a los discípulos a llamar a Dios «[Abba], Padre» (Mat. 6:9). El término arameo es preservado en la oración agonizante de Jesús en el Getsemaní: «Decía: “Abba, Padre, todo es posible para ti. No me hagas beber este trago amargo, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú”» (Mar. 14:36, NVI). El término enfatiza intimidad, y muestra la visión de Dios que tenía Jesús: es su Padre. Es algo que Dios declaró públicamente en el bautismo de Jesús (Mar. 1:11).

El texto transmite al menos dos ideas principales. En primer lugar, Dios es un Padre amante y solícito, con el suficiente poder de librar al Hijo de lo que está enfrentando. En segundo lugar, el Padre es sabio y comprende lo que es mejor para el Hijo y para los que representa: su voluntad tiene que ser respetada. La agonía de la cruz y la misma cruz no quebrantarán la relación filial de Jesús con su Padre, porque mediante ella se revela el amor de Dios.

El uso del término arameo abba que hace Jesús indica que para él era común usarlo para enfatizar su relación filial con un Dios amante a quien deberíamos estar dispuestos a someternos. Como Hijo de Dios, él podía testificar y revelar que su Padre celestial es en efecto un Dios que se preocupa y ama a los pecadores hasta el punto de sufrir con el Hijo en la cruz.

2. En Gálatas 4:6 y Romanos 8:15.

Estos dos pasajes nos muestran que la práctica de Jesús de llamar a Dios «Abba, Padre»era lo suficientemente significativa para que Pablo la usara, aun al escribir a las congregaciones de habla griega. Era importante porque revelaba la imagen de un Dios amante, que busca adoptar a los pecadores como parte de su familia. En ambos pasajes es mediante el Espíritu, que recibieron al momento del bautismo, que los creyentes pueden llamar «Abba, Padre», para ser parte de la familia amante de un Dios que quiere profundamente a los seres humanos. Gálatas cimenta a los creyentes como hijos del Jesús que los redimió, mientras que Romanos enfatiza la adopción que nos capacita para ser guiados por el Espíritu. El término habla de un Dios que se interesa en nosotros, que nos sustenta en nuestra hora de necesidad, y que es digno de confianza. Como niños, tenemos una herencia eterna.

 

Fecha: 
4/18
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