El Misterio de la Piedad

¿Cuál es «el misterio de la piedad» (1 Tim. 3:16)?

El pasaje que está citando es considerado comúnmente un breve himno cristiano acerca de Cristo: su encarnación, su ascensión, la proclamación acerca de él, y la reacción en la tierra y el cielo. Es dentro de ese énfasis en la cercanía de Dios en Cristo que debemos entender la frase que usted menciona. Haremos comentarios sobre las seis declaracio¬nes del texto.

1 Piedad y Misterio. En el Nuevo Testamento, la palabra «misterio» designa algo oculto que ha sido revelado a los creyentes. Ahora lo entendemos, aunque no necesariamente en su plenitud (Col. 1:25, 26). La palabra «piedad» designa la vida cris¬tiana que es vivida en respuesta de gratitud por lo que Dios ha hecho. Por lo tanto, la frase «misterio de la piedad» no significa «el misterio que es, o consiste, de piedad», sino el misterio que hace la piedad posible, que brinda el funda¬mento mismo de la vida cristiana. Ese misterio, clarificará el himno, es Cristo.

2. Vida De Jesús. El himno comienza con el pronombre singular mascu¬lino «él», en referencia a Jesús y su obra de salvación; el misterio es Jesús (Col. 2:2). Ese glorioso misterio, oculto en Dios, «apareció en un cuerpo» (literalmente, «en carne»). El misterio es la maravillosa obra de Dios que se hace humano para acercarnos a él. El misterio también incluye la resu¬rrección de Cristo. Implícita en el himno está la crueldad de la muerte del Hijo que apareció para negar lo que Jesús afirmaba ser. Pero la resurrección, realizada mediante el poder del Espíritu (véase Rom. 1:3, 4), vindicó a Cristo y su afirmación de ser el Redentor del mundo. Después de la resurrección se produjo la ascensión de Cristo a la presen¬cia misma de los ángeles. Ellos vieron el regreso al Padre del victorioso Príncipe (véase Apoc. 5:12).

3. Proclamación y Respuesta. Hay una doble respuesta a la encarnación, una en la tierra y otra en el cielo. En la tierra, el poder salvífico de Cristo es proclamado a las naciones. El misterio develado ahora es dado a conocer a todos, en cumplimiento de la misión de la iglesia a la cual se le ha encomendado el misterio. El misterio revelado por Dios pertenece a la raza humana y tiene que alcanzar a todos, porque todos están solos y necesitan la aceptación de los demás, y sobre todo de Dios. Todos son pecadores en busca de perdón. El himno enfatiza la respuesta positiva a Jesús: Él fue «creído en el mundo». Esa es la respuesta terrenal a la encarnación, pero la respuesta celestial a la encarnación tuvo lugar al momento de la ascensión de Cristo. Dado que Cristo se hizo humano, murió y resucitó, la respuesta del cielo fue darle la bienvenida allí en la plenitud de su gloria, la gloria que tenía antes de la creación del mundo (Juan 17:1).

El himno es introducido por la declaración «Indiscuti¬blemente [lo que se afirma es incuestionable], grande es el misterio de la piedad». La teología es colocada al servicio de la vida cristiana. El himno nos llama a responder con gratitud a lo que Dios ha hecho por nosotros, y a alinear nuestra vida con el Redentor como nuestro amigo más cercano y alguien en quien hallar reposo. Él es la Fuente a partir de la cual la piedad es posible.

Fecha: 
5/18
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