¿Muerte por el fuego?

La Biblia dice que en algún caso de pena capital, la persona era ejecutada por el fuego. ¿No es esto cruel?

El sistema legal israelita establecía que ciertos delitos se castigaban quemando al criminal. La hija de un sacer-dote, «si comienza a prostituirse» debía ser quemada al fuego (Lev. 21:9), porque su conducta profanaba la santidad de su padre. Si un hombre se casaba con una mujer y su madre, los tres tenían que ser quemados con fuego para quitar la inmoralidad de las personas (Lev. 20:14). Cuando se le informó a Judá de que su nuera Tamar era prostituta, ordenó que la quemaran (Gén. 38:24). Permítame compartir información que podría ser útil para comprender esa legislación.

1. ACÁN, EL FUEGO Y LAS PIEDRAS: La historia de Acán, que violó la ley del «exterminio» (en hebreo, kherem), resulta en particular instructiva. Después de la derrota de los israelitas en manos de los habitantes de la ciudad de Hai, Josué oró al Señor, pidiendo su orientación (Jos. 7:7-9). El Señor le informó que el pacto había sido violado por alguien que tomó lo que le pertenecía exclusivamente a Dios (vers. 11). La instrucción divina fue que una vez que se identificara al culpable, «él y todo lo que tiene» debía ser quemado con fuego (vers. 15). Resulta sorpresivo que cuando se identifica a Acán y se aplica la sentencia, hallamos algo un tanto diferente: «Y todos los israelitas los apedrearon, y los quemaron [«quemar por completo»; (cf. Lev. 4:12; 6:23)] después de apedrearlos» (vers. 25). En otras palabras, se los quemó después de muertos.

2. EL FUEGO Y LA PROSTITUCIÓN: Otro ejemplo proviene del castigo por acusación de prostitución. Jerusalén era la esposa del Señor, que se prostituyó mediante la idolatría y las alianzas políticas con otras naciones (Eze. 16 and 23). En castigo por sus pecados, ella sería apedreada y despedazada por sus amantes, que entonces quemarían la ciudad (Eze. 16:40, 41; véase también Eze. 23:47). Aunque no se expresa específicamente que la mujer infiel era quemada, a la secuencia de apedreamiento le seguía el incendio de la ciudad, personalizada como una mujer.

3. EL FUEGO Y BABILONIA: Se expresa claramente el veredicto divino contra la ciudad apocalíptica de Babilonia, caracterizada por la inmoralidad y las alianzas con los reyes de la tierra (Apoc. 18:3): «Por lo cual, en un solo día vendrán sus plagas: muerte [en griego, thanatos, «muerte»], llanto y hambre, y será quemada con fuego (vers. 8). Las plagas la matarán (Apoc. 6:8), como lo indica el uso del sustantivo «muerte», y entonces será quemada. En Apocalipsis 17, Babilonia está representada por una mujer, una prostituta, a quien las naciones «dejarán desolada y desnuda, devorarán sus carnes y la quemarán con fuego» (17:16). Devorar su carne marca su muerte (véase 2 Rey. 9:36, 37); sus despojos son consumidos por el fuego. En Daniel, el apocalíptico poder que se opone a Dios será matado y destruido con fuego (Dan. 7:11).
El sistema legal que penaba algunos delitos con la muerte por el fuego se usa para ilustrar la derrota legal última de los poderes del mal. Sugiero que considere la posibilidad de que en el sistema legal israelita la ejecución por el fuego era precedida por la muerte del criminal.

Fecha: 
4/19
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