La ley y la ley

¿Cuál es el significado de la frase «la ley de Cristo»?

La frase que usted cita se encuentra en 1 Corintios 9:21 y Gálatas 6:2. Analicemos ambos pasajes.
1. El Problema: El papel de la ley en la vida cristiana sigue siendo motivo de debate. Esto se debe en parte a que el apóstol Pablo escribió de la ley tanto en términos positivos como negativos: la ley terminó pero, al mismo tiempo, se ve afirmada por la fe. También se basa en la dicotomía protestante entre la ley y el evangelio. En consecuencia, se entiende que la «ley de Cristo» a menudo designa lo que ocupó el lugar de la ley del Antiguo Testamento en la iglesia cristiana. Para algunos, esta ley representa las enseñanzas éticas de Cristo, la ley de amor que presuntamente ha tomado el lugar de la ley judía. Pero estas posibilidades son simplemente suposiciones de los estudiosos. Afortunadamente, muchos estudiosos del Nuevo Testamento se dan cuenta que la dicotomía entre la fe/el evangelio y la ley no viene de Pablo, algo que los adventistas siempre hemos creído y enseñado (cf. Rom. 9:30-32).

2. Gálatas 6:2: Es verdad que, dentro de su contexto, la «ley de Cristo» está directamente conectada con el amor cristiano como el cumplimiento de la ley (Gál. 5:14). En Gálatas 6:2, se ofrece una ilustración específica de este principio: «Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo» (NVI). Esto no significa que la ley de amor ha remplazado a la ley del Antiguo Testamento, sino que la ley en verdad se cumple cuando la obediencia es una expresión del amor cristiano. Sí, el principio del amor resume la ley, pero no la anula. Esto es corroborado por el hecho de que el fruto del Espíritu mencionado en Gálatas 5:22 y 23 se basa en los principios de la ley de Dios.

Más al punto todavía es Romanos 13:8, donde Pablo repite la idea de que el amor cumple con la ley, y entonces procede a citar algunos de los Diez Mandamientos para mostrar que el amor se expresa en obediencia a ellos (vers. 9). El hecho de que Pablo reafirma la obediencia a los Diez Mandamientos (por ej., Rom. 7:7; Efe. 4:28; 5:3-5; 6:1-3; Col. 3:5) muestra con claridad que resumir la ley en amor no deja sin efecto a la ley.

3. 1 Corintios 9:21: En este pasaje, Pablo habla de su disposición de adaptarse a su audiencia para cumplir su misión: «Entre los que no tienen la ley me volví como los que están sin ley (aunque no estoy libre de la ley de Dios, sino comprometido con la ley de Cristo), a fin de ganar a los que están sin ley» (NVI). ¡Pablo equipara en principio la ley de Dios con la ley de Cristo! ¿Qué significa esto? La «ley de Cristo» simplemente significa la ley según se enseña y ejemplifica en la vida de Cristo (por ej., Mat. 5:17-32), no la ley que enseñaban los líderes judíos. En Cristo se encuentra el propósito verdadero de la ley, y en ese sentido, ha llegado a ser la ley de Cristo (cf. 2 Cor. 3:12-16). Esta es la nueva ley establecida por fe en su lugar apropiado (Rom. 3:31). La obediencia a la ley fluye del amor, no de un intento porque Dios nos acepte. Cristo no abrogó los valores morales de la ley de Dios que se encuentran en el Antiguo Testamento.

Fecha: 
12/18
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