El reavivamiento como estilo de vida

Ángel Manuel Rodríguez

Ángel Manuel Rodríguez

BRI (retired)


No puede exagerarse la necesidad de un reavivamiento espiritual. Como declaró el pastor Ted Wilson, es tiempo que los líderes de la iglesia llamen a la iglesia para orar por ello. Pero, ¿qué significa el reavivamiento y cuál es el objetivo que se pretende?

  1. El reavivamiento basado en nuestra conversión. El reavivamiento implica una conversión previa, significa que una vez estuvimos espiritualmente vivos pero que ahora estamos deslizándonos hacia la muerte espiritual y tenemos necesidad de un reavivamiento de nuestra vida espiritual. Antes de nuestra conversión, estábamos muertos en nuestros pecados (Efe 2:1), pero Dios por medio de Cristo perdonó nuestros pecados y nos hizo revivir (2:5; Col 2:13). Como resultado, se nos introdujo a una nueva vida en unión con Cristo (Rom 6:4; Juan 15:1-10). Esta nueva vida nos llega por medio del Espíritu y está directamente relacionada a las palabras de Jesús, que son Espíritu y son vida (Juan 6:63; 2 Cor 3:6). La unión de los creyentes con Cristo es tan profunda que el amor de Dios es derramado en sus corazones. Cristo vive en ellos (Gál 2:20), ellos viven en servicio a otros (1 Juan 3:14; 2 Cor 13:4), y ellos están seguros de que sus oraciones serán escuchadas (Juan 15:17, 16, 23; 1 Juan 5:14).

  2. El reavivamiento como un regreso. En su jornada los creyentes pueden desanimarse y lentamente debilitar su unión con Cristo. A esto se le llama la pérdida del primer amor (Apoc 2:4). Se necesita un cambio. Debemos reconocer nuestra necesidad y volver al hogar como el hijo pródigo (Luc 15:17-19). Cuando el padre lo vio, exclamó: “Este hijo mío estaba muerto, y ha revivido” (15:24). Solo el amor de Dios revelado en Jesús, por medio del Espíritu, puede movernos a restablecer la unión con el Señor. Alcanzamos nuestro verdadero destino cuando, movidos por él, abrimos la puerta (Apoc 3:14-22). Entonces, estamos una vez más vivos, ¡revitalizados!

  3. El reavivamiento como un estilo de vida. El reavivamiento es darnos cuenta de que estamos a punto de perder nuestra unión vital con Cristo, que la influencia del Espíritu en nuestras vidas ha disminuido, y que necesitamos fortalecer nuestra vida espiritual por medio del estudio de la Palabra y por medio de una vida de oración y servicio a otros. Esto es lo que la vida cristiana siempre ha debido ser; si no lo ha sido, entonces necesitamos el reavivamiento. En tanto nos acercamos al Señor, el Espíritu nos capacitará para entender las Escrituras y para caminar en santidad, motivándonos a dedicar tiempo de calidad en la comunión con el Señor y en oración, pidiendo por el derramamiento del Espíritu. La manifestación del poder del Espíritu en nuestras vidas está directamente relacionada a nuestro interés en el crecimiento espiritual y a nuestro compromiso con la misión de la iglesia. El Espíritu es dinámico y por lo tanto su poder no puede darse por sentado para quienes son indiferentes a la misión de Dios. A medida que nos acercamos al fin del conflicto, el Espíritu vendrá con poder sin precedentes (la lluvia tardía) en preparación para la cosecha divina. Debemos orar por este evento y pedirle al Espíritu que nos use hoy cuando compartimos el mensaje.

El reavivamiento no tiene que ver con sentimentalismo ni con milagros, sino tiene que ver con una vida totalmente comprometida con el Señor y nutrida por Él por medio del estudio de las Escrituras, la oración, la receptividad al poder y presencia del Espíritu, y con la testificación. Si en nuestra testificación se necesita un milagro, el Espíritu lo hará y los milagros ocurrirán en conexión con la lluvia tardía. Permitámonos, todos, orar por el reavivamiento de la piedad primitiva entre nosotros.