¿Es María Magdalena la hermana de Marta?

Me han hecho esta pregunta en numerosas ocasiones, lo que indica que esto le interesa a muchos. A menudo ha sido tema de discusión en la historia de la iglesia cristiana. Examinemos las evidencias bíblicas.

1. María de Betania: Poco sabemos de esta María, a menos que la identifiquemos con María Magdalena.

Esto es lo que sabemos: Era hermana de Marta y de Lázaro y vivía en Betania, en la región de Judea (Luc. 10:38, 39; Juan 11:1, 2). Solía sentarse a los pies de Jesús para aprender de él. Como esta era la postura tradicional de un discípulo, podemos concluir que era discípula de Jesús. Ungió a Jesús poco antes de su crucifixión, revelando su devoción y amor por él (Juan 11:2; 12:1-8). Esta acción fue su expresión de gratitud por el amor perdonador del Salvador hacia ella (Luc. 7:47, 48). Lucas da a entender que se le había perdonado mucho. Esa es la última mención que se hace de ella.

2. María Magdalena: Debido a su nombre se ha concluido que provenía de la ciudad de Magdala, ubicada en la costa noroccidental del Mar de Galilea. La primera vez que se la menciona en los evangelios es una de las mujeres que habían sido sanadas por Jesús de sus enfermedades o de la posesión demoníaca. Se dice específicamente que había sido liberada de siete demonios, probablemente por Jesús (Luc. 8:2). Estas mujeres eran discípulas del Maestro: lo acompañaron durante su segunda gira en Galilea, y apoyaron financieramente su ministerio (vers. 2 y 3). En otras palabras, María Magdalena era relativamente acaudalada.

3. ¿La misma persona?  Basados en las evidencias bíblicas, solo me atrevo a decir: “Quizás” o “probablemente”. La mayoría de los intérpretes creen que eran dos personas diferentes, ya que no existe evidencia histórica que apoye la postura de que se trata de la misma persona.

Además, existe el problema del origen. Betania se encuentra en Judea, mientras que Magdala está en Galilea. Uno podría especular que quizá al comienzo de su vida María dejó su hogar en Betania, fue a vivir a Magdala y, luego que conoció a Jesús, regresó a Betania. Esto no contradice ninguna de las evidencias bíblicas, pero va más allá de ellas.

Un detalle que indicaría que se trata de la misma persona es que el ungimiento de Jesús registrado en Lucas describe a María como “una mujer de la ciudad, que era pecadora” (7:37). En este caso, sería difícil negar que se refiere a María de Betania. Además, ambas Marías eran discípulas de Jesús, y parecen haber tenido recursos 
financieros que fueron puestos al servicio del Señor. Basado en la Biblia no puedo ofrecer una respuesta definitiva a su pregunta. Pero no tenemos que sentirnos frustrados; no sabemos todos los detalles.

4. Lo que realmente importa: Lo que resulta significativo en la discusión de la identidad de María Magdalena y de María de Betania es que, sea o no la misma persona, Jesús preparó a un grupo de mujeres para que proclamaran las buenas nuevas de la salvación. Llamó a hombres y mujeres al servicio del evangelio.

María Magdalena llegó a jugar un papel significativo en la narrativa del evangelio. Llegó a ser casi la discípula por excelencia. Presenció la muerte de Jesús en la cruz (Mat. 27:55, 56; Juan 19:25) y acompañó su cuerpo a la tumba (Mat. 27:60, 61). El domingo por la mañana, fue la primera en llegar al sepulcro y al ver que estaba vacío, regresó e informó a los discípulos que alguien se había llevado el cuerpo de Jesús (Juan 20: 1, 2). Los otros discípulos acudieron, vieron que era verdad y se fueron, pero María permaneció allí y fue la primera en ver al Señor resucitado (vers. 15). Jesús le pidió que le contara a los discípulos que había resucitado (vers. 17). Ella y otras mujeres obedecieron yendo hasta donde estaban reunidos y les anunciaron las buenas nuevas (Juan 20:18; Mat. 28:7; Luc. 24:9).

Si el Salvador resucitado usó a las mujeres para proclamar a los discípulos que estaba vivo, también deberíamos dejar lugar a las mujeres en la proclamación del evangelio eterno.

 

Fecha: 
9-01