Cómo se guardaba el sábado en Israel

¿Iban todos los israelitas al templo en sábado para adorar al Señor?

La respuesta breve a su pregunta es «no». Quizá la siguiente pregunta sea: ¿Cómo era entonces el culto de los israelitas los sábados? Es una pregunta difícil de responder, y esto ha llevado a algunos a concluir que el sábado era tan solo un día de descanso. He aquí algunas sugerencias.

 

1. SANTA CONVOCACIÓN

El sábado es llamado un día de «fiesta solemne», lo que indica que la gente se reunía a adorar en ese día (Lev. 23:3, NVI). Algunos han señalado que la frase debería traducirse como «santa proclamación», y que era un anuncio de la llegada de un festival. Esto no puede aplicarse al sábado, porque llegaba cada semana. El texto sugiere que el sábado era un día en el que la gente se reunía para adorar. Esto se llevaba a cabo dondequiera vivían (vers. 3), lo que podría designar a sus hogares o los asentamientos donde habitaba la gente.  La implicación del pasaje es que, durante el sábado, las personas se reunían a adorar.

 

2. ADORACIÓN COMUNAL

Se puede asumir que los que vivían en Jerusalén, y acaso en ciudades aledañas, iban al templo a adorar y recibir la enseñanza de los sacerdotes. La adoración comunal general tenía lugar mayormente durante los festivales, en particular durante los festivales de peregrinaje: la fiesta de los Panes sin levadura, la fiesta de las

Semanas, y la fiesta de los Tabernáculos (Deut. 16:16).  Eran momentos para regocijarse ante el Señor, cuando los hombres israelitas llegaban al templo desde todo el país para adorar a Dios. Si la fiesta incluía un sábado, se dedicaba al descanso y la adoración. El templo israelita era la residencia de Dios, y solo los sacerdotes tenían acceso a él. En consecuencia, el culto se llevaba a cabo mayormente en los atrios del templo.

 

3. ADORACIÓN FAMILIAR

Es probable que durante el sábado, las familias extendidas de Israel se reunieran a orar y recibir instrucción de parte de la cabeza de la familia. Esa era una de las responsabilidades de Abraham como cabeza de su familia (Gén. 18:19). El Señor instruyó claramente a los israelitas para que enseñaran a sus hijos sobre la voluntad de Dios para Israel. Esto tenía que hacerse tan a menudo como fuera posible: «Se las repetirás a tus hijos, y les hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes» (Deut. 6:7; 4:9; 11:19). Dado que el sábado era un día de descanso para toda la familia, se habría prestado para ser una ocasión excelente de enseñar a los niños sobre las acciones poderosas de Dios a favor de su pueblo, y también sobre la Ley del pacto.

 

4. CIUDADES DE LOS LEVITAS

Dios escogió a la tribu de Leví para que estuviera a cargo de los servicios del santuario. Como recompensa, Dios les asignó el diezmo del pueblo. No poseían tierras, pero el Señor les asignó cuarenta y ocho ciudades, conocidas como las ciudades de los levitas, ubicadas en lugares estratégicos en todo el país. Los sacerdotes y los levitas por cierto habitaban allí. No se declara el propósito religioso expreso de esas ciudades. Puede que hayan funcionado como centros de enseñanza. Los sacerdotes y los levitas eran responsables de instruir a las personas no solo sobre cómo el Señor había guiado a Israel en el pasado sino también sobre la Ley de Dios (Lev. 10:11; Deut. 33:10). Esto era extremadamente importante, porque cada israelita era responsable ante el Señor de observar su Ley. Sugiero la posibilidad de que en sábado, los israelitas se acercaban a esas ciudades a adorar y recibir la enseñanza de los sacerdotes y levitas. 

Fecha: 
4/20
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