Creencia Fundamental #28

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by Ángel Manuel Rodríguez

¿Por qué la creencia fundamental votada durante el congreso de la Asociación General de 2005 enfatiza solo la victoria de Cristo sobre los poderes del mal, y no la liberación personal del pecado?

Un número de miembros de iglesia considera que esta creencia fundamental es desequilibrada, porque aborda la salvación solo como liberación de los poderes del mal. Esta preocupación pasa por alto el hecho de que el significado de la Cruz no puede ser tratado exhaustivamente en una declaración sumaria o en una metáfora en particular. Necesitamos observar el significado de la muerte sacrificial de Cristo desde distintos ángulos. En respuesta a su pregunta, comentaré los aspectos centrales de la muerte de Cristo. Son abordados en el cuerpo de nuestra Declaración de Creencias Fundamentales.

1. La Cruz como evento salvador para nosotros: Los escritores del Nuevo Testamento constantemente subrayan el hecho de que la muerte de Cristo en la cruz trajo salvación a toda la raza humana caída. Cristo vino para salvar al mundo (Juan 3:16), para reconciliarnos con Dios (2 Cor. 5:19), para morir por los pecadores (Rom. 5:8), que por naturaleza son hijos de la ira (Efe. 2:3). Si miramos la Cruz desde esta perspectiva, su alcance y su objetivo fueron restaurar la raza humana a un compañerismo con Dios. Dios hizo por nosotros, por medio de su Hijo, lo que no podíamos hacer por nosotros mismos. Cristo tomó sobre sí nuestro pecado y murió como nuestro sustituto con el fin de que recibiéramos perdón y obtuviéramos acceso permanente a Dios (Isa. 53:4-12; 1 Juan 3:5; Gál. 3:13).

El objeto de la obra de salvación de Cristo sobre la cruz está accesible a cada ser humano que, por medio de la obra del Espíritu, es impulsado hacia la influencia de ese evento salvador. Cuando los pecadores ven en la muerte de Cristo sobre la cruz la muerte que ellos mismos se merecían y aceptan por fe a Cristo como su único Salvador, son justificados por la fe en él (Rom. 3:21-25). Esta comprensión del significado de la Cruz está desarrollada en varias de nuestras creencias fundamentales.

2. La Cruz y la reconciliación cósmica: El problema del pecado no está limitado a nuestro planeta; tiene un alcance cósmico. La creencia fundamental a la que te refieres aborda esta dimensión específica del significado de la Cruz. Existe una rebelión de dimensiones cósmicas en el universo: un ser celestial y un número de ángeles quebraron la armonía del Reino de Dios (Isa. 14:12-14; Apoc. 12:7). Las Escrituras a menudo describen a Dios como un guerrero, que lucha contra sus enemigos y los enemigos de su Reino. Son los poderes malvados y demoníacos los que han de ser permanentemente derrotados, para poder poner fin al conflicto cósmico. Cristo los derrotó en el cielo, pero su derrota final sucedió en la cruz (Col. 2:15; Luc. 10:18). Cristo descendió al reino de oscuridad, y allí mismo los derrotó. No los venció mientras estuvo en la tumba, sino sobre la cruz. Surgió de la tumba para demostrar su total victoria sobre todos los poderes del mal.

La profundidad del conflicto de Jesús en contra de los poderes del mal sobre la Cruz escapa a nuestra comprensión total; pero ciertamente fue la última batalla contra ellos. Esto reveló al universo la verdadera naturaleza del pecado y brindó la seguridad, a los seres celestiales, de que el destino final de esos poderes estaba sellado (ver Heb. 2:14): serían extirpados del cosmos para siempre. Sin este aspecto del significado de la Cruz, el problema del pecado en el universo no habría sido resuelto.

3. Implicaciones prácticas del poder salvador de la Cruz: Si contemplamos la Cruz como el único medio por el que la deuda de nuestro pecado es saldada, esto debería conducirnos a una vida en la que el acto de perdón de Dios se trasluce en nuestra novedad de vida. Consecuentemente, vivimos para la gloria de Dios. Si contemplamos la Cruz como la victoria de Cristo sobre los poderes del mal, esto significa que no necesitamos someternos a cualquier otro poder, excepto a Cristo. Los poderes del mal aún pueden hostigarnos mediante las tentaciones y quizá de otras maneras. Pero la libertad de su influencia y poder nocivos se encuentra solo en la sumisión a Cristo y no a través de la devoción religiosa hacia ellos. Los cristianos demuestran y fortalecen esa sumisión a Cristo por medio del estudio de las Escrituras y la reflexión sobre sus enseñanzas, por medio del servicio cristiano y la adoración, y a través de la gratitud a Dios por su conducción providencial. La creencia fundamental que tú mencionas enfatiza esos aspectos del significado de la Cruz.